En los tiempos actuales, la información se comercializa como un producto en sí mismo. Usualmente ésta información es aprovechada por las empresas quienes, al tener a su disposición información sobre proveedores, clientes y consumidores, pueden desarrollar productos de acuerdo a ésas necesidades, pero también pueden transformar el negocio de vender productos físicos a vender otros que son puramente información. Algunos ejemplos son DiCarta, que se especializa en el desarrollo de contratos entre partes, Trinsex de Savannah (Georgia), compañía que ya ha logrado desarrollar tecnología para transmitir sabores a través de internet, DigiScent, que ha desarrollado un producto llamado iSmell, el que si se conecta a la computadora permite que los individuos transmitan aromas a través de internet. Estos desarrollos continúan expandiendo las posibilidades que brinda internet y potenciando el alcance de una nueva cadena de distribución basada en la información. Aquí debemos hacer un apartado: en la actualidad, todos los desarrollos están caracterizados por el uso de la tecnología de manejo de la información para en un primer término, aumentar la eficiencia dentro de las empresas, enfocada a bajar costos; y en segundo lugar ayudar a la misma a que se realicen intercambios más eficaces y eficientes con otras organizaciones, sean clientes, proveedores o inclusive la competencia.
Pero si prestamos atención a la actual tecnología, veremos que el cliente final tiene a su disposición todas las herramientas para poder elegir el producto de acuerdo a distintas variables que elegirá física o virtualmente (color del producto, talle o medida, plazo de entrega, alcance del servicio que solicita, comparación con similares, elegir el que se adapte a su requerimiento, etc., etc.). Es decir que el cliente hoy puede comprar un
producto o servicio prácticamente A SU MEDIDA; hasta en algunos casos negociar el precio con su proveedor.
Pero en realidad, esto no es así realmente.
Históricamente, la función y responsabilidad de innovar fue siempre del proveedor, quien tuvo la capacidad de imaginar y crear nuevos productos y servicios, mejores que la competencia y al menor precio; para luego buscar e implementar la forma más eficiente de comercializar los mismos. Y la globalización ha dejado de ser una teoría. Afecta a los estados, a las empresas, a los productos, a los servicios y a las personas. Vivimos en un mundo sin fonteras. Nokia tiene laboratorios en Escandinavia, Honk Kong, Alemania, Australia, India, Reino Unido, y Estados Unidos. Donde se hacen los productos de Nokia? Eso no importa. Hoy, se dice "Hecho por" Nokia, o Sony, o Motorola, o Nike, o BMW, o Armani. Lo que importa es quién hace algo y no donde. En China, país con más de 1.200 millones de habitantes, se gradúan casi 500.000 ingenieros cada año que cobran un sueldo de poco más de quinientos dólares. Donde cree que se pueden hacen los productos más baratos? No cuesta mucho adivinarlo, y ya muchas empresas de Occidente están aprovechando desde hace años ésta ventaja. Hoy, casi ningún producto o servicio pertenece a un país. El costo es la variable que se impone. Para beneficio de la empresa,...y del cliente (ya que eso es lo que se pregona en las publicidades de todas las empresas del mercado).
Ahora bien, el cliente puede imaginar siquiera cuál será el costo del celular Nokia que lleva en su cintura? IMPOSIBLE. Si hasta el precio del mismo modelo varía en cada país; no es el mismo precio en Argentina que en EEUU, donde ya ése modelo seguramente se dejó de utilizar hace tiempo. Esto pasa con todos los productos, entonces reformulemos nuevamente la pregunta: puede adivinar siquiera el cliente que compra un celular, una PC, un traje YSL, un Audi o una Barbie su costo real?... o más exigentes aún: cuál es la ganancia de la empresa por ése producto?
Ya respondimos: IMPOSIBLE (salvo que seamos CEO de alguna de ésas empresas). Hoy vemos que producto de la devaluación, empresas de todos los sectores ya están fabricando en el país, aprovechando el lógico y entendible propósito que todos tienen: bajar costos.
Entonces, es verdad que el cliente (se habla del cliente final, el usuario del celular Nokia, el que compra el BMW, o el traje Armani) se beneficia? Seguramente que sí: por las innovaciones que el producto posee, el valor de la marca, el diseño, etc. Pero...se beneficiará realmente por su precio? La realidad es que cada uno de nosotros - esos clientes finales -, compramos la mayoría de los productos o servicios por distintas variables, menos por el precio (salvo al compararlo con productos similares de la competencia).
Aunque como clientes finales estamos solos. Siempre fue así: solos frente al oficial de cuenta del banco, solos frente al cajero del supermercado, solos frente al vendedor de la concesionaria de autos, solos frente al vendedor de telefonía móvil. Vamos al supermercado, llenamos el carrito y a la salida nos encontramos con un compañero de trabajo y el vecino de la esquina de casa que, ... oh! casualidad también realizaron la compra del mes ése día. Renovamos nuestro plazo fijo al 3,5 % de interés y al salir del banco nos cruzamos con el vecino que renovó su plazo fijo por un monto menor en el banco de enfrente al 5 % de interés. Compramos una Blazer O Km. en la ciudad y al llegar a la estancia nos enteramos que tres productores vecinos adquirieron el mismo vehículo una semana antes. Salimos de la escribanía con el boleto de compraventa de un departamento en un edificio nuevo en la mano, y en la sala de espera nos encontramos con un ex-compañero de facultad que también está allí para realizar la compra de otro departamento en el mismo edificio. Estas anécdotas forman parte de nuestra vida diaria, atribuyéndola en su mayoría a coincidencias y/o casualidades sin darle demasiada importancia, creyendo que no la tiene.
PERO NO ES ASI. Tiene mucha, demasiada importancia. Lo más valioso que tenemos como clientes – nuestro poder de compra – nunca lo hemos utilizado, más allá de la tradicional negociación "usuario-empresa", "comprador-vendedor", donde sólo negociamos el precio hasta un cierto límite; y si no llegamos a un acuerdo la operación no se realiza (el vendedor pierde una venta y nosotros buscaremos otras alternativas – competencia, sustituto, etc.). El tradicional esquema de comercialización.
Pero el cambio está presente en el mundo de hoy, nos debe obligar a mirar la realidad desde una perspectiva que no conocemos. Debemos mirar el mundo desde otra posición; ésa es la base para cambiarlo. Pero no podemos modificarlo si antes no cambiamos nuestra percepción del mundo. ("Pienso que existe mercado en el mundo para aproximadamente cinco computadoras – Thomas Watson, presidente de IBM en 1943"; "No existe razón para que un individuo tenga una computadora en su casa – Ken Olsen, presidente de Digital Equipment Corp., 1977"). Como las frases que anteceden, los humanos tendemos a ver el mundo a partir de nuestras propias percepciones, que muchas veces dificultan la verdadera comprensión de la realidad y generan una verdadera miopía sobre el futuro. Desde el momento que cambiamos nuestras percepciones, descubrimos que muchas cosas que creíamos verdades absolutas, no lo son; y que muchas otras fuera de nuestro alcance se convierten en posibles. Nos han enseñado que debemos adaptarnos al cambio a la mayor velocidad posible. Sin embargo, la realidad ha superado éste esquema de comportamiento, ya que el impacto del cambio es tan profundo que deja sin efecto a las recetas. Ya no alcanza con la mera reformulación de productos existentes, las mejoras constantes en los servicios, la implementación de una mejor calidad de atención. Vemos que a nuestro alrededor existe otro mundo, distinto al de diez, cinco, tres, un año atrás. Y quienes han sacado más provecho de ello fueron las empresas, de bienes y servicios, tecnológicas, etc. Todas ellas hoy pueden brindarle al cliente nuevos productos y servicios impensados pocos años atrás, pero el impacto de la tecnología en la Nueva Economía no solamente está poniendo a disposición de la humanidad y de sus organizaciones nuevas herramientas, también ha irrumpido en el ámbito del consumo, cambiando toda la cadena de punta a punta. Y es aquí donde debemos detenernos. Desde que tenemos memoria, hemos comprado siempre de la misma manera: en un entorno estable, con un proceso predecible y donde el resultado está dado. Sabemos donde se encuentran, que hacen y que ocurrirá: los competidores, los clientes, los proveedores, la tecnología y la oferta comercial permanecen inmutables año tras año. Mientras esto sea así, es una tontería organizarse de cualquier otro modo, ya que como se da por sentado que las fuentes de las ventajas competitivas son un don eterno, el reto de la empresa se convierte en explotar eficientemente esa combinación específica de conocimientos. Así, la empresa se esfuerza en conseguir estructuras empresariales que generarán ofertas comerciales estándar. Pero, en la era de la abundancia, con competencia global, sobrecapacitación en un número cada vez mayor de industrias y un consumidor cada vez más poderoso, las empresas deben necesariamente innovar para poder sobrevivir en la sociedad de la abundancia. Estos cambios van desde productos y servicios hasta la segmentación de mercado en nichos, personalizando y orientando la oferta al público que tengan los mismos valores, actitudes, necesidades, deseos.
Y hoy vemos que en todos los cursos de másters, MBA, doctorados y postgrados se enseñan las innovadoras herramientas para competir en ésta cambiante realidad, en beneficio de su propia empresa o en la cual trabajan o trabajarán.
... a las empresas; todo a las empresas. Y al público...? Quién le enseña al consumidor final a comprar, a organizarse, a comparar precios, a utilizar eficazmente su poder de compra?
Asociaciones de consumidores, organismos de derechos del consumidor, sitios web de ofertas de productos, aisladas comunidades de compras de una materia prima en particular, defensoría del pueblo y estudios jurídicos que protegen al consumidor son algunas de las entidades que "ayudan" al consumidor para que "compare antes de comprar", "haga valer sus derechos", "no compre donde aumenta el precio", etc.
Pero nadie le ha brindado herramientas reales y eficaces para que pueda utilizar en defender su única y más poderosa arma de compra: su dinero. Ese es el único poder que puede ejercer ante su empresa de telefonía celular, su banco, su concesionaria de autos, su supermercado, su inmobiliaria. Y así, siempre tuvo que defenderse solo; a pesar de tener conocimiento que su vecino va a realizar la compra del mes el mismo día que él al supermercado; aunque sepa que un compañero de trabajo quiera comprar un departamento en el mismo edificio donde él desea vivir; a pesar de que varios amigos sean cliente del mismo banco utilizando los mismos productos y servicios; aunque se entere que productores vecinos comprarán la misma camioneta Blazer que el comprará, dentro de los próximos días.
Pero no puede hace nada porque no sabe cómo.
Hoy, sin embargo, la tecnología podría brindarle al público éstas respuestas. Saber por ejemplo que el día del vencimiento del plazo fijo en su banco habrá cincuenta clientes como él que también se acercarán al banco a renovar su plazo fijo, por lo que ésa información le serviría para poder comunicarse previamente con ellos y juntos poder negociar para que el banco mejore la tasa de interés ofrecida, o buscar otro banco que les mejore la rentabilidad para su dinero (con el inédito valor agregado de poder sumar los montos de los cincuenta plazos fijos para presionar una mejora en la tasa ofrecida – innovador, no? -). O si supiera que, como él, productores vecinos también quisieran adquirir un vehículo similar y comprarlo en similares condiciones, podrían comunicarse entre ellos previamente para así poder negociar un mejor precio de compra del vehículo. O si deseara adquirir un departamento en un determinado edificio, saber que podría unirse a otros potenciales compradores para realizar la compra en conjunto, con una mejora sustancial en el precio.
Hoy, la tecnología puede segmentar e identificar grupos de consumidores para que éstos, unidos, puedan y sepan unirse en beneficio propio.
The Support Economy "anuncia la llegada de un nuevo orden en los negocios y la sociedad". Shoshana Zuboff, prestigiosa catedrática y autora de "In de Age of the Smart Machina" –en colaboración con su esposo, el líder empresarial James Masmin -, analiza la historia y la psicología social y económica del mundo empresarial moderno. La conclusión a la que llega es que las organizaciones no han evolucionado al mismo ritmo que las personas. Eso ha creado un cisma entre organizaciones y consumidores, entre organizaciones y ciudadanos. El próximo gran avance en creación de riqueza depende de la creación de una nueva forma de capitalismo, un capitalismo "distributivo" que sea capaz de satisfacer las necesidades de los individuos, mientras simultáneamente aproveche todas las capacidades revolucionarias de la tecnología digital. El abismo que separa a individuos y organizaciones se caracteriza por una profunda frustración y desconfianza, pero también alberga la posibilidad de crecimiento económico revolucionario.
The Support Economy "anuncia la llegada de un nuevo orden en los negocios y la sociedad". Shoshana Zuboff, prestigiosa catedrática y autora de "In de Age of the Smart Machina" –en colaboración con su esposo, el líder empresarial James Masmin -, analiza la historia y la psicología social y económica del mundo empresarial moderno. La conclusión a la que llega es que las organizaciones no han evolucionado al mismo ritmo que las personas. Eso ha creado un cisma entre organizaciones y consumidores, entre organizaciones y ciudadanos. El próximo gran avance en creación de riqueza depende de la creación de una nueva forma de capitalismo, un capitalismo "distributivo" que sea capaz de satisfacer las necesidades de los individuos, mientras simultáneamente aproveche todas las capacidades revolucionarias de la tecnología digital. El abismo que separa a individuos y organizaciones se caracteriza por una profunda frustración y desconfianza, pero también alberga la posibilidad de crecimiento económico revolucionario.
The Support Economy "anuncia la llegada de un nuevo orden en los negocios y la sociedad". Shoshana Zuboff, prestigiosa catedrática y autora de "In de Age of the Smart Machina" –en colaboración con su esposo, el líder empresarial James Masmin -, analiza la historia y la psicología social y económica del mundo empresarial moderno. La conclusión a la que llega es que las organizaciones no han evolucionado al mismo ritmo que las personas. Eso ha creado un cisma entre organizaciones y consumidores, entre organizaciones y ciudadanos. El próximo gran avance en creación de riqueza depende de la creación de una nueva forma de capitalismo, un capitalismo "distributivo" que sea capaz de satisfacer las necesidades de los individuos, mientras simultáneamente aproveche todas las capacidades revolucionarias de la tecnología digital. El abismo que separa a individuos y organizaciones se caracteriza por una profunda frustración y desconfianza, pero también alberga la posibilidad de crecimiento económico revolucionario.
The Support Economy "anuncia la llegada de un nuevo orden en los negocios y la sociedad". Shoshana Zuboff, prestigiosa catedrática y autora de "In de Age of the Smart Machina" –en colaboración con su esposo, el líder empresarial James Masmin -, analiza la historia y la psicología social y económica del mundo empresarial moderno. La conclusión a la que llega es que las organizaciones no han evolucionado al mismo ritmo que las personas. Eso ha creado un cisma entre organizaciones y consumidores, entre organizaciones y ciudadanos. El próximo gran avance en creación de riqueza depende de la creación de una nueva forma de capitalismo, un capitalismo "distributivo" que sea capaz de satisfacer las necesidades de los individuos, mientras simultáneamente aproveche todas las capacidades revolucionarias de la tecnología digital. El abismo que separa a individuos y organizaciones se caracteriza por una profunda frustración y desconfianza, pero también alberga la posibilidad de crecimiento económico revolucionario.
Es la primera vez que se identifican las inmensas oportunidades de creación de riqueza a partir de las actuales realidades sociales y tecnológicas. Por primera vez en la historia, hay millones de personas que se identifican como individuos únicos e irrepetibles con un deseo profundo de autodeterminación psicológica. Buscan algo más que meros productos y servicios. Los individuos de ésta sociedad buscan algo que las empresas y organizaciones ni siquiera han tomado en cuenta: apoyo tangible para vivir sus vidas –únicas e irrepetibles- según sus propios términos. Quieren abogados, no adversarios; quieren relaciones, no transacciones anónimas. (Revista Mercado, Agosto 2004).
Muchas de las empresas que toman a Internet como herramienta de gestión, usan la tecnología puertas adentro: en procesos internos, para agilizar la relación con proveedores y clientes, y fundamentalmente en el control de stocks, estas empresas se valen de Internet en la cadena de abastecimiento para aumentar la visibilidad en la gestión de inventarios. Ese es uno de los puntos claves en la política de Exiros, la compañía de abastecimiento industrial que provee a las empresas del grupo Techint. Por eso la compañía apunta a que el manejo de la información sea lo más transparente posible. Y una de las herramientas útiles a éstos fines es la licitación on-line. "Ya llevamos 2982 licitaciones; en un 80 % fueron hechas para compras de Techint, y en un 20 % para otras empresas que nos contrataron como compradores", cuenta Emilio Doce, también de Exiros. Las licitaciones se informan por mail o a sobre cerrado con dos o tres semanas de anticipación. "El día señalado, los oferentes se encuentran on-line y se estimula la dinámica de la baja de precios" ,razona Doce.
Los individuos son conscientes de que las organizaciones siempre han priorizado sus ganancias por sobre la satisfacción del cliente, y eso es lógico y entendible, muchos son empleados de ésas mismas empresas, aunque como consumidores no podían hacer nada. Pero si tan solo se dieran cuenta del inmenso poder que generaría la unión en comunidades de consumidores para adquirir un producto o servicio, seguramente ésto cambiaría radicalmente la relación de fuerzas entre empresa y consumidor.
Eso es lo que propone básicamente ésta idea de negocios. Con la ayuda de las tecnologías de comunicación, el cliente podrá realmente hacer valer su poder de compra, potenciado n veces por la unión de los individuos en nuevas comunidades.
EL PROYECTO DE SOFTWARE ESTA EN LA ETAPA DE PRE-DISEÑO. SE NECESITAN U$S 350.000 PARA COMPLETAR EL PROYECTO Y REVOLUCIONAR EL MERCADO MUNDIAL, A CAMBIO DE UN 35 % DE PARTICIPACION EN LA EMPRESA.
EN CASO DE INTERES, COMUNICARSE URGENTE AL MAIL: diegoaf.35@gmail.com o ideasynegocios@gmail.com
EN CASO DE INTERES, COMUNICARSE URGENTE AL MAIL: diegoaf.35@gmail.com o ideasynegocios@gmail.com
(aviso importante: ya hay U$S 50.000 aportados por un inversor y negociaciones con empresas interesadas en adquirir el porcentaje restante. Favor si hay interès contactarse a la brevedad)
(aviso importante: ya hay U$S 50.000 aportados por un inversor y negociaciones con empresas interesadas en adquirir el porcentaje restante. Favor si hay interès contactarse a la brevedad)
Este proyecto està relacionado con el libro que estoy escribiendo, motivo del artìculo anterior del blog.